Ha menudo me acerco virtualmente a Mville a través de la lectura de los mensajes que se envían a esta sección y me alegra encontrarme con nuevos moisevillenses que se asoman a esta experiencia notable de reconstruir un pasado común. Mis últimos mensajes tuvieron como principal propósito el relatar algunas anécdotas, ese tipo de historias que comunmente pueden resultar graciosas (o no; ¡vaya uno a saber!) y en las que más de uno de los vivimos allí puede verse reflejado, muchas de las cuales fueron bien recibidas por los lectores habituales de esta página web.
Hace unos veinte días tuve la enorme suerte de recibir en mi casa a un querido amigo de mi infancia, hoy radicado en Tucumán. Carlos Neiman me visitó con su esposa y dedicamos muchos minutos de nuestro encuentro a revisar los recuerdos sobre nuestro pueblo.
A partir de varios de sus comentarios y de una sugerencia, hoy quiero recordar a una figura notable en el ambiente cultural de nuestro pueblo, alguien que dejó una estela posiblemente imborrable y que muchos seguramente recordarán grata y cariñosamente. Me refiero a don Adolfo Glasberg.
Adolfo era una persona tan especial como interesante. De profesión mecánico dental, fue también pintor y hombre amante del teatro, pero sobre todo fue un gran bohemio... y un gran fumador. Recuerdo haberlo visto con varios mates dedicado a preparar las cabezas para unos títeres, con los cuales podía hacer las delicias de chicos y grandes.
A Adolfo se le debe haberse interesado en armar y participar en grupos de teatro, y en cierta forma fue casi el promotor de esa tan interesante como creativa actividad cultural en el pueblo. También fue empresario.
Llegó a fundar una fábrica de juguetes llamada ´El Gurí´ que (lo recuerdo muy claramente) tenía entre sus productos un jinete cuyo caballo estaba montado sobre unas rueditas las cuales, al girar, producían un movimiento excéntrico, con lo cual todo el conjunto aparentaba ser un jinete en plena tarea de domado. Creo que Adolfo Glasberg, fallecido ya hace varios años y a quien posiblemente muchos recuerden, se merece estas pocas líneas en su memoria.
Hasta una próxima.
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