Peregrino Ocaso
que hasta mi llegas
en el zigzaguear de mis latidos
¿Notaste tú a quien amo?.
Pues me han dicho
que un sólo Nombre
mi frente ha señalado.
Eso pensaba...
Sabía que tan inteligente Ocaso
no podía, sino afirmar
aquello que hablan en el palacio.
Los pintores se asombran
de tan buena marca,
de las imborrables letras
que mis arrugas resaltan.
Con trágicas intenciones
me han visitado mis magos,
con el afán de quitarla
y no dejar ningun retazo.
Mi rey ha colmado de furia
Y esta tarde ha ordenado
vedar ese bello nombre
de mi cabeza y del pasado.
Pues Ocaso!...
Ya salgo a esa tortura.
Pero antes serás el solitario testigo
de la promesa de mi llanto.
Aquello que deseosos de quitarme
intentarán con mil golpes.
Son los caminos de un amor
Que mi frente ha transpirado.
Son las letras de extrañarla
cada vez que no la encuentro.
Son el asomar impaciente
de un corazón indiscreto.
Fiel Ocaso que me escuchas.
Sirve para guardar este secreto
pues esta tarde
han de quitar las huellas
pero no mis sentimientos.
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