. . . . . . . Y ya cumplís tus 100 años. Un siglo en días, en horas, en generaciones.
Yo te contemplé desde aquí, donde moles de cemento quieren expresar una imágen, donde el ruido abrumador del transporte, ni siquiera me permiten pensar . . . .
. . . . Y la gente, transita presurosa la calle, mientras yo me pregunto: qué saben? . . . .
No me quiten el hilván del pensamiento, porque a mi pueblo le canto, porque es mi pertenencia, porque una mañana muy soleada, hace muchos años, sobre veredas rotas me enseñó a saltar, a reir, a quererlo. Moises Ville, el paso de los años implacablemente te convirtieron en abuelo. Ya tus canas hablan del pasado, pero sin embargo tu recuerdo me enternece y vibro junto a él . . . Cuántos pasajes se agolpan en mi joven memoria . . . . . .
. . . Te acordás mamá . . ., te acordás papá? . . ., de aquella amarga lágrima derramada en brazos de mi primera maestra en el jardín de infantes? . . .
Y los años transcurrían. Yo crecía a ese ritmo acompasado, y en un viraje de tiempo, aquel imponente recuerdo . . . Te acordás mamá . . . te acordás papá? . . . se conmemoraba un aniversario más de la Independencia del Estado de Israel. Iom Haatzamáut . . . Todos me miraban, cuando portaba inmaculada el emblema del estado, y el moño blanco de mi guardapolvo se confundía con la pureza y esplendor de aquel descollante símbolo, que orgullosa abrazaba entre mis manos . . .
. . . Eras jóven mi pueblo, tierno, todo hablaba de orígenes diversos, de idiomas, de vida, de anheladas esperanzas . . .Eras jóven . . . y yo apenas una niña . . .
Crecí. Tropezé por tus calles de lodo, en crudos y lluviosos días de invierno, pero, junto a tus paredes me cobijaba de la gota que golpeaba incesantemente, impulsándome a grabar en algún rincón de tu plaza, tu nombre. Moises Ville, mi infancia; Moises Ville y yo, bajo un gran corazón. . .
Te acordás mamá . . . te acordás papá? . . . Siempre me decían . . ., esto sí que es historia, yo sentía, absorbía de tus horas pedazos de orígen, judaísmo en mosaicos, rostros perplejos de inmigrantes ávidos de tus horas tranquilas.
Crecía. Ya no me daba cuenta del paso vertiginoso de ese sustantivo llamado Señor Tiempo, y una mañana, como aquella en la que me permitías transitarte incansablemente, debí comprender que ya culminaba mis estudios en la secundaria, y junto a ese ciclo, un teñido lapso de tiempo adolescente . . .
. . . Te acordás mamá . . . te acordás papá? . . . La Villa crecía, avanzaba en galopante carrera, y paulatinamente se atenuaban los rubios de carros, volantas , y de lustrosos sulkys . . .
Ya no me caía, pues comenzaban a disfrazarte, de eso, que llaman asfalto.
Ya nada era igual, no tropezaba en desniveladas aceras. Paladas de tiempo barnizaban tu historia, y yo, crecía . . .
. . .Te acordás mamá . . . te acordás papá? . . .De aquel amanecer diferente? . . .
Habían pintado las fachadas de las casas en derredor de tu inquieta plaza . . .
Deseaban, te muestres distinto a los ojos del mundo . . .
Era tu cumpleaños. Tan sólo habían transcurrido 75 años por tu apacible aldea, desde aquel 1889, cuando los colonos primeros, brindaban su titánico esfuerzo en aras de tu desarrollo . . .Pero . . ., te acordás mamá . . .te acordás papá? . . .
La plaza. El paseo de todos los días, el desfile apurado de todas las estaciones, el paladar dulce de niños, de ancianos, el encuentro obligado de novios, de promesas. Tu plaza, tus bancos, el correteo presuroso de éste, de aquél . . ., el silbido optimista del cartero, y más . . .
Bullicio, jolgorios, risas. A sí, inscribías en mí tus años, y mi incipiente juventud se plasmaba en esa aureola de tiempo. Hoy se espeja un profundo silencio. Ya no te habitan alegremente, ya no pasan vueltas y vueltas . . .! Ah . . .! La bicicleta, no sé, no la veo, y hay tanto lugar . . . Que ocurrió?. . . Crecí. Cuanta nostalgia !.
. . . Te acordás mamá . . . te acordás papá? . . . Que pasó? . . .Y querida, me explicaban, no es el de antes, está cual anciano y sus arrugas . . . Cuántas ! . . En cada surco de tiempo un concierto de tiernas melodías . . . el arrorró, el arroz con leche, el Martín Pescador me dejará pasar? . . .Y jugabámos a la estatua, junto al monumento erigido en el centro de aquélla, mi plaza . . .
. . . Te acordás mamá . . . te acordás papá? . . . La desolación de tus calles me otorgan respuesta . . .Y la herida duele, ya no eres el mismo . . . Por qué? Quién lo percibe? . . .
YO ! . . . Con eso Basta ! . . .Que la gente corra, que desborden en gritos laas canchas de fútbol, que más dá, si en tu mecedora que data de aquel 1889, se han de hamacar siempre incontables relatos y abrazos de generaciones olvidadas.
Tu frío me envuelve . . . contengo tus ahogados gritos de ausencia, cual velas que se apagan ante los embates de una revoltosa e inesperada brisa. Es el paisaje de tu ocaso. No más.
Mi pueblo. Mi casa paterna . . . Teacordás papá de aquel estreno en el Salón Kadima? . . .
Proyectarían Los Diez Mandamientos. Todos al cine. Cierto mamá? . . . Corriendo, engolosinados . . . Que hermosas butacas !. Que rojo telón! . Cuántos colores !. Qué propagandas ! . Cuánta gente! . . . Y hoy, te vistieron con traje de abuelo, y en aquel Salón, muy de vez en cuando, concurren a disfrutar imágenes cinematográficas . . .!
Salón Kadima! Tus butacas, tu escenario, y aquel concurso multitudinario sobre la Biblia . . .Te acordás mamá . .. te acordás papá? . . . Todos aplaudían a rabiar. Salón Kadima . . .! Yo, Crecía. . .
Tu Biblioteca Barón Hirsh, inmenso y sabio lugar. Archivados documentos, libros apilados, hojas amarillentas, que hoy, también hablan de tu ayer, mi entrañable pueblo.
. . .Te acordás mamá. . . te acordás papá? . . .Recuerdo melancólicamente . . .Era en los primeros tiempos, cuando me desprendí de tus veredas hacia esta urbe, me interrogaban: de donde éres? . . . Y una llamarada de orgullo recorriendo como duende mi ser, estructuraba la respuesta. . .Soy mi raíz, mi pueblo, trozos de historia, de la primera colonia judía en la Argentina. . .Sorpresivamente, . . . álguien me interrumpía . . . de Moises Ville ??? . . . Y tras la rotunda e inquieta respuesta, imágenes, recuerdos . . . y por que no algún nombre de pariente olvidado, también raiz, orígen, historia.
El ritmo de los años sacude mi memoria, y no hay tregua de ésta guerra del tiempo contra el tiempo . . . .
. . . Te acordás mamá. . . te acordás papá? . . .
. . . Cómo no evocar hasta el llanto, el resplandor proyectado por las candelas encendidas de aquel Templo, donde tantos feligreses, sumidos en oratoria profunda y declamativa rezaban fervientemente en el Día del Perdón . . . El Iom Kipur . . .
. . . Y aquellas campanadas penetrantes para anunciar que a partir de ese domingo, quienes profesaban fé católica, concurrían a Misa de Diez . . .!
. . . Te acordás mamá. . . te acordás papá? . . . Mis escuelas, una, la otra, el colegio secundario, el Seminario de Estudios Judaicos, donde eximios didactas volcaban en cada tic - tac de hora escuela sus vastos conocimientos, respecto a la vida y sus valores.
. . . Hoy, soy testigo maduro de un cúmulo de inquietudes y sobresaltos. . .
. . . Te acordás mamá. . . te acordás papá? . . . Cuando esa tarde, en una esquina, cercana a la nuestra trajeron un circo? . . . y con calesita ! . . . Cuántas vueltas !! . . .Hasta marearnos, para alcanzar la sortija, que vendría acompañada de un premio, cual era, un helado en cucurucho! . . .Que rico !. . . Aún lo saboreo !!!. . . De frutilla, chocolate, pero mucho granizado, como nieve con color. . . Pero . . . , que pasó? . . . Si son apenas 100 años.
Ahora, comprendo, reproches, arrastrando parcelas de tu decadencia. Te abandonamos en busca de otra luz, no obstante, la realidad cotidiana memora en tan sólo tu nombre, aquel vapor Wesser del Agosto de 1889, una valija rezumando esperanzas, e incontrolables ansias de convertir tu tierra yerma, en un plácido jardín otoñal. . .
. . . Y mi pensamiento se detiene por un instante, permitiendo apoyes tu centenario bastón y me pregunto: Por que he de escribirte ahora? . . . Ya sé . . ., porque en definitiva, que importa cuándo, si yo, un día como tantos otros, casi mágicamente me detuve, ante la belleza de cierta obra arquitectónica de ésta ciudad, elevé mis ojos, y a modo de ensueño me transporté a tus calles, al gris de tus otoños, al triunfar de tus pájaros en Primavera, y quise cantarte: Feliz Cumpleaños ! . . sabiendo del contenido opaco que hoy albergan tus vetustas paredes . . . Corazón de mi niñez, de pícaras y arriegadas tardes adolescentes, hoy, me embargas con tu calma incierta. Son muchos tus pocos 100 años . . .
La vida, haciendo lo suyo, extendiendo su mano para enhebrar palabras que expresan lo que mis ojos contemplan . . .
No fue fácil despojarme de aquellas, tus anchas ó angostas callejuelas simples, abiertas, por eso, hoy, se agolpa la nostalgia de tantos años de paraíso ternura . . .
. . . Te acordás mamá. . . te acordás papá? . . . De aquél beodo cabalgando en brioso caballo? . . ., y aquél viejecito con manos cansadas, sosteniendo un canasto, ofertando frutas y verduras a domicilio? . . . Te acordás mamá. . . te acordás papá? . . . de aquella pared donde aún está inscripto 1901. . . !
Sí mamá. . . ! Sí papá. . . ! Recueradn cuando salíamos con prisa al escuchar el pitar ensordecedor del trencito que traía encomiendas? . . .
Moises Ville, tu locomotora ya no sacude los rieles, ya no viene. . . ! Por qué? . . . Si es causa del progreso, porque no te observo luminoso?. . .Por qué me hieren tus años? . . . El progreso, a veces, también hiere. Te dañó, te arrancó esa semblanza que en mí quedo esculpida con punzón llameante, por eso duele. Todo me habla de un inagotable manantial de resignada quietud. Por qué, me pregunto. . .? Y no lo concibo. . .
Pero vuelvo a detenerme, ya no frente a una gris pared que denota el avance tecnológico donde la mano del hombre determina impaciente su futuro. Hoy, me detuve frente al gris plomizo que me trae tu imagen senil, y me apresan sin haberlas, aquellas lápidas y monumentos, donde el silencio se lo nomina Cementerio, y paradojicamente, seres queridos inmersos en el dolor y la angustia de la despedida final, lloran con desconsuelo; y en el sollozo incontrolable, se abarrotan ante ese montículo de tierra que cubre esa vida, peldaños de tiempo, de historia. . .
. . . Te acordás mamá... te acordás papá? . . .Cuando a la abuela dispuso la vida llevarla en un apagón abrupto, y con ella se desvanecían también apenas 90 años del pueblo mismo? . . .
. . . Te acordás mamá . . . te acordás papá? . . .De aquella novia inmaculada agitando un ramillete de azahares detrás de los cristales de un automóvil, que aturdía con bocinas y algarabía, al pasar. Todos salíamos a participar de ese enlace a la vida, al engarce de la cadena pueblerina.
Moises Ville. Aún retumba el trotar de tus cabellos, aún perduran los gestos de aquel rudo campesino enfrentando al desafío de la inmensidad.
. . . Moises Ville. Ya se avienen tus 100 años, y yo aquí, atiborrada de recuerdos, rasguñando áuricas nostalgias.
Moises Ville. . . acompañé desde aquí, tus años mozos, tu florecimiento, y con los años lentamente, tu apacible vejéz . . . . .
. . . Y ya cumplís tus 100 años. En noches de insomnio acudo a ti, cual si fueras una nodriza, balbuceando tu nombre, las brasas de tu paisaje me laceran. . . y me duermo . . .
1989 - 1889. 100 años contemplados así, en un fragmento del tiempo que me conducen a evocar aquellos versos del poema de Machado . . .
. . .Caminante, no hay camino
Se hace camino al andar . . .
. . . Teacordás mamá, . . .te acordás papá? . . . Y ya se sacuden 100 años . . .
. . . Que tus débiles huellas marquen el rumbo de tan sólo un siglo más . . .
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