Moises Ville - www.mville.com.ar
 
El viejo carro de Mario
Ernesto...Desde Barcelona

 

Recordar, relatar y escribir. Vieja costumbre adquirida y vaya a saber por qué?? Si al final de cuentas mi pobre instrucción es producto de mi rechazo obstensible a todo lo que era escribir.. al menos en mi adolecencia. Y cosa curiosa: hoy se transforma en mi unico "delito". Y no crean, como me dijo alguien en esta página refiriendose a mis escritos: ¿ "lo tuyo es profesional"? Y yo me reí por dentro. ¿Profesional? ¿Lo mío Profesional? No, para nada. Solo es un diálogo entre amigos. Es pretender contagiar un poco de nostalgias. De buscar la complicidad. Y entre todos rechazar al olvido. Tratar de traer hacia nosotros un poquito de recuerdos. De rescatar nuestras raíces. Estemos donde estemos. Además, ¿no me digan que la sensación de volver a ver a nuestro Pueblo, al menos desde el relato o la anécdota no es hermosa? ¿A que sí? Y si no es así, al menos tratemos. Los invito a pasear por nuestro Pueblo.

El viejo carro de Mario. ¿Hace falta decir su apellido? Se que muchos ya se estan imaginando, ya tienen en sus mentes la imagen. Porque hablar de Mario es imaginar su estampa, sus manos callosas aferradas a esas riendas, pero solo por costumbre. Si sus mansos caballos bajaban sus cabezas y pechaban su carro. No hacían falta ni golpes ni amagos. Ellos sabian detenerse en cada sitio. Años tras años. Días tras días. Invierno y verano. Siempre el mismo recorrido. Y Mario ahí. Subiendo y bajando de su carro. Que no era una "carroza", pero para él sí que lo era, estoy seguro. Música de vidrios, sifones y esqueletos. Sinfonía etílica.

Cuatro ruedas y su carro. Manos curtidas. Gorra chingueada. Bigotes anchos. Rostro maquillado a puro sol. ¡Y su imagen paseando por el pueblo!

Nunca podríamos hablar de Mario sin visualizar su carro. Sino se a quién nombrar primer actor. Pero a quién le importa. Ni siquiera a Mario. Y si le preguntamos seguro que dirá: - ¡"No, mi carro esta primero" !

Te pido perdon Mario. Yo era un purretito Piernitas flacas. Colgadas en la acera. Y te miraba con envidia. Te veía como un gigante. Y no lo eras. Sabes las veces que pensé en pedirte que me lleves. Sentarme a tu lado. Tomar las riendas y sentirme Centurión o Legionario.

¡Perdon Mario! "Cosas de pibe". Por eso el nombre de ese humilde homenaje. "El viejo carro de Mario" para rescatar imágenes pasadas. Para nombrar a quienes desde sus trabajos han puesto pinceladas de color a nuestro Pueblo. Por eso no se si esta loca costumbre de evocar no me traiciona Y lo mío sea simplemente sueños mios. Pero estoy seguro que más uno estará pensando si era así. O quizás mi imaginación voló muy alto. No lo creo. Yo seguiré insistiendo. Seguiré escribiendo. Y seguiré invitandolos de ves en cuando a volver al mismo escenario de nuestro amado Pueblo. Recordar y nombrar a los amigos. Como en este caso: ¡ "al Viejo carro de Mario"!

Ernesto.. desde Barcelona..!!

 

<Volver a la biblioteca >