...Decidí relatar una vieja anécdota, una que me contó justamente mi primo Mario Szmid, que visitó el pueblo recientemente. Sobre su veracidad posiblemente puedan dar fe y más informes algunos de los habituales lectores de estas líneas. Espero sus comentarios.
Veamos la escenografía. Además de la comunicación ferroviaria vía Palacios, los habitantes de Moisés Ville también podían viajar a Virginia en una "formación" compuesta por un par de vagones de pasajeros que partía de la estación del Ferrocarril Belgrano.
No tengo presente los horarios de ese servicio, pero me imagino que era utilizado por bastante gente. Tampoco sé cuánto costaba el pasaje. Seguramente era de poco valor, tratándose de un viaje de menos de quince kilómetros.
Veamos ahora los personajes: el control de los boletos estaba a cargo de un guarda, posiblemente vecino de la zona y, como tal, conocido de todos o casi todos los pasajeros. A menudo también aparecía un inspector, un funcionario estricto que no aceptaba pasajeros sin sus boletos. Por esa razón todos estaban obligados a pagar el pasaje "sí o sí", y aunque su valor fuera ínfimo, esa obligación terminaba por resultar una molestia.
De modo que los usuarios habituales llegaron a un acuerdo con el guarda: cuando el tren estaba por iniciar su recorrido, le pidieron que, si el inspector no estaba, se asomara y simplemente cantara: "¡me ken!... ¡me ken!..." (en idish: ¡se puede!. ¡se puede!...), tras lo cual todos abordaban el tren sin pagar un peso.
¿Qué tal?... Una anécdota más que muestra el nivel de las picardías moisevillenses, ¿no?...
Hasta una próxima.
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